Publicado por el 27-12-2022

Escucha activa: una estrategia para “conectar” con el otro

Y… ¿También quiere ser el muerto en el entierro?

Seguro que has escuchado muchas veces (y también has dicho) eso que se dice de algunas personas que tienen un desmedido afán de protagonismo: quieren ser el novio en la boda o el niño en el bautizo.

Estas personas suelen caracterizarse porque no escuchan. E, incluso, cuando el exceso de protagonismo rebosa el ego hasta lo impensable (que ya es difícil), podría decirse que también quieren ser el muerto en el entierro.

En CEDEC, Consultoría de Organización Estratégica, recomendamos practicar la escucha activa tanto en la comunicación que se establece con el equipo interno de una empresa como en la que se mantiene con sus públicos externos: clientes y proveedores.

La escucha activa es una estrategia de comunicación que puedes adquirir y que debes practicar

El principio es simple. La escucha activa consiste en prestar toda tu atención no solo a lo que dice el otro, sino también a la forma en que se expresa.

O sea, abarca tanto lo referente a la comunicación verbal —palabras y tono de voz— como a la no verbal —posturas, gestos, ademanes y miradas—.

El principal beneficio que puedes obtener practicando la escucha activa es la comprensión: entender mejor a tus interlocutores, te permitirá ofrecerles una respuesta más eficaz.

Dicho de otro modo: escuchando activamente mejorarás la comunicación, que será más sincera y más fluida, y contribuirás a estrechar lazos con el otro.

Pero no hay nada fácil. Aprender a escuchar te requerirá trabajo y esfuerzo, pues hay que poner los cinco sentidos en el empeño.

Nuestra naturaleza, pese a que nos ha dotado de dos oídos y una sola boca para que escuchemos más y hablemos menos, no está diseñada para escuchar. Nos gusta escucharnos. Aunque es verdad que a unos más que a otros.

La vanidad es un rasgo muy humano (hasta el ejemplo exagerado con que hemos empezado este post).

Entonces, ¿qué puedes hacer para practicar la escucha activa?

Lo primero es proponértelo y convencerte a ti mismo de que haciéndolo mejorarás tu relación con los demás y generarás más confianza.

A partir de ahí, te proponemos algunas técnicas a las que debes estar muy atento:

1. Lenguaje no verbal.

Antes te hablábamos de prestar atención al lenguaje no verbal de tu interlocutor. Pero piensa también en el tuyo. Puedes adoptar, sin pretenderlo, una actitud que provoque en el otro un sentimiento contrario al que pretendes y llevarle a pensar que lo que te entra por un oído te sale por el otro.

2. Escucha con objetividad.

Evita hacer juicios de valor. No todas las personas somos iguales y cada una nos expresamos de la mejor manera que sabemos.

Aunque no estés de acuerdo en lo que el otro está diciendo, no le interrumpas. Déjale que llegue al final. A veces, precipitándote te puedes traicionar a ti mismo.

3. Esconde tu respuesta como si fuera un tesoro. Y, luego, escóndela más.

Cuando alguien está hablándote y te cuenta algo, siempre se te ocurre algo qué decir en ese momento. Sé paciente. Ya tendrás tiempo para contestarle.

Siempre puedes tomar notas y apuntar lo que quieras contestarle cuando haya acabado de hablar.

4. El silencio es tu aliado.

Que una conversación quede en silencio por un momento, que a ti puede parecerte largo, no es malo. No todas las personas se preparan igual de bien sus argumentos y, a veces, además, ponemos cuidado en elegir según que palabras. Esto nos lleva a quedarnos en blanco, aunque sea de forma momentánea.

Para ejercer la escucha activa, debes respetar ese silencio.

5. Y la prisa es tu enemiga.

Dicen que la rapidez esconde un vicio, que es la prisa. Para tener una conversación tranquila, pausada y relajada, y en la que ambos interlocutores os sentéis cómodos, no puede ser una carrera de contrarreloj.

Esta lentitud que provoca la tranquilidad, te permitirá escuchar mejor lo que el otro quiere decir. Un truco para ir más despacio es, por ejemplo, pedirle al otro que te explique con más detalle algún concepto.



En CEDEC, Consultoría líder en Europa en gestión, dirección y organización de empresas desde 1965, especializada en empresas familiares y pymes queremos que alcances la Excelencia Empresarial. Creemos que la escucha activa es beneficiosa y muy necesaria para mejorar tus dotes comunicativas y para empatizar con los demás.

Y a ti, como empresario, te resultará beneficioso practicarla, tanto con tus clientes como con los miembros de tu equipo.

Confiamos en que este post haya sido de interés y de utilidad para ti.

¿Habías leído ya sobre este tema? ¿Practicas la escucha activa?¿Te animas a contarnos tu propia experiencia?

Nos encantará conocer tu opinión. Puedes dejar aquí tus comentarios.

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