Empresas en crecimiento: cómo gestionar el cambio con éxito
Crecer implica cambios en empresas familiares y pymes
El crecimiento es una buena noticia para cualquier empresa familiar o pyme. Implica nuevos proyectos, más ingresos y una mayor presencia en el mercado. Sin embargo, también implica cambios. Y no todos los equipos están preparados para asumirlos.
En CEDEC, Consultoría de Organización Estratégica, más que consultores de la empresa, somos consejeros de los empresarios de pymes y de empresas familiares.
Sabemos que una parte importante del éxito a medio y largo plazo no reside solo en crecer, sino en saber adaptarse al cambio que ese crecimiento conlleva.
¿Por qué es importante adaptarse al cambio?
Porque una empresa que crece, cambia. Cambia su estructura, su forma de trabajar, sus necesidades internas, incluso sus relaciones con clientes y proveedores. Si no se gestiona adecuadamente esta transformación, los efectos pueden ser negativos:
• Resistencia de los equipos
• Pérdida de eficiencia
• Desorganización operativa
• Confusión en la toma de decisiones
El cambio no gestionado se convierte en un freno para el propio crecimiento.
¿Es más difícil adaptarse cuando se crece muy rápido?
Sí, y por una razón clara: los tiempos se acortan. En una empresa que experimenta un crecimiento acelerado, las decisiones deben tomarse con agilidad. Eso deja poco margen para el ensayo y error. Además, los equipos pueden sentirse sobrepasados si no se les acompaña en el proceso.
Por eso es importante anticiparse. No basta con reaccionar. Hay que planificar.
¿Qué puede hacer el empresario?
La dirección de la empresa tiene un papel esencial. No se trata de controlar cada detalle, sino de facilitar el proceso de adaptación:
• Comunicando con claridad el rumbo y los motivos del cambio
• Formando a las personas implicadas
• Delegando con criterio
• Reforzando el liderazgo interno
Además, el empresario debe cuidar el clima laboral. En situaciones de cambio, los equipos necesitan seguridad. Saber que hay una visión clara y un rumbo definido marca la diferencia.
¿Y qué pueden hacer los equipos?
Por su parte, los empleados deben desarrollar algunas competencias clave:
• Flexibilidad: para asumir nuevas formas de trabajar
• Aprendizaje continuo: para adaptarse a nuevas herramientas o funciones
• Colaboración: para actuar con cohesión, aunque cambien los procesos
Cuando estos valores se comparten y se trabajan desde la cultura empresarial, el cambio se convierte en una oportunidad de mejora, no en una amenaza.
Buenas prácticas para una adaptación eficaz
Una empresa que quiere crecer de forma sostenible necesita estructurar su capacidad de adaptación. Estas son algunas buenas prácticas:
1. Anticipar el cambio
Detectar los cambios antes de que se impongan permite planificar mejor.
2. Definir un plan de acción
No se trata solo de saber qué cambiar, sino cómo y con quién. El plan debe incluir objetivos, tiempos y responsables.
3. Alinear a toda la organización
Cuando las personas entienden el porqué del cambio, lo asumen mejor. La comunicación debe ser constante, clara y coherente.
4. Formar y acompañar
Invertir en habilidades blandas (liderazgo, gestión del cambio, comunicación interna) es clave para que los equipos transiten con éxito el proceso.
5. Medir el impacto
Evaluar cómo ha funcionado la adaptación ayuda a ajustar y a aprender para el futuro.
En CEDEC, Consultoría líder en Europa en gestión, dirección y organización de empresas, disfrutamos de ayudar a personas para que tengan la empresa que se merecen y, lo más importante, a que disfruten de ser empresarios. Disfrutar de ser empresario también pasa por saber que tu empresa es capaz de adaptarse al entorno. Porque crecer no es solo vender más. Es también prepararse para sostener ese crecimiento. Y eso solo es posible si tu pyme o empresa familiar se adapta con agilidad, estrategia y visión de futuro.
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